Fuerte Quemado: ruinas incaicas en Catamarca

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Fuerte Quemado: ruinas incaicas en Catamarca

Julio 11, 2016 - 19:21
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Un espectacular sitio arqueológico que posibilita a los visitantes apreciar los vestigios de culturas como las de Santa María, Belén y San José, en las que sobresalen la planificación arquitectónica de sus constructores originarios y las artesanías locales

Ubicado en los Valles Calchaquíes, en el límite entre Catamarca y Tucumán, a 11 kilómetros de la localidad de Santa María, el sitio arqueológico de Fuerte Quemado tiene una antigüedad superior a los 600 años y ocupa una superficie de un kilómetro cuadrado sobre el cerro Pintado, en la margen izquierda del río.

La superficie está amurallada en sus extremos sur y norte por paredes perimetrales de baja altura, junto a las cuales hay viviendas de planta rectangular subdivididas internamente y recintos circulares aislados.

El desarrollo de este sitio brinda la posibilidad de observar los vestigios de las Guerras Calchaquíes, un enfrentamiento entre la Confederación Diaguita y los invasores españoles, que motorizó la destrucción de las comunidades agro-pastoriles de los valles de los ríos Calchaquí, Santa María, Yokavil, Abaucán, Hualfín y Belén.

El símbolo y la postal más conocida de estas ruinas es la llamada Ventanita o Intiwatana, un mirador ancestral indígena

Los vestigios muestran restos de lo que fueron talleres para hilar lana fina de vicuña y para realizar tareas de metalurgia con oro y cobre, y también grandes espacios encerrados por muros de pircas que se destinaban a la agricultura.

Cuando los poblados se hicieron más grandes y complejos se llegaron a construir centros semi-urbanos ubicados en lugares estratégicos, generalmente en la parte alta o al pie de algún cerro, que en algunos casos constituyeron verdaderas aldeas fortificadas denominadas Pukarás.

El sitio arqueológico cuenta con obras de infraestructura como canales de riego, cuadros de cultivo, morteros dentro de estructuras circulares y un recinto que habría sido un taller metalúrgico, porque todavía tiene escorias con contenido de oro y cobre. Las viviendas tenían forma de herradura, con una entrada que daba a recintos circulares construidos en mampostería de piedras canteadas, con vistas imponentes del río Santa María.

El tipo de arquitectura denota una larga presencia humana en el sitio, que arrancaría con laCultura San José, en los años 850 a 1450 antes de Cristo, pasando por la Santa María, Belén y otras.

El símbolo y la postal más conocida de estas ruinas es la llamada Ventanita o Intiwatana, un mirador ancestral indígena que está ubicado en lo alto de una loma a la que se accede tras recorrer, en alrededor de 45 minutos, todo el sitio arqueológico.

Desde este sitio se puede observar todo el valle de Yokavil, toda la población de Fuerte Quemado y sus cultivos, el río Santa María y el resto de la zona montañosa”. El recorrido de Fuerte Quemado se completa con una visita a la localidad del mismo nombre, la más antigua del departamento Santa María, que es un caserío ubicado casi sobre el límite entre Catamarca y Tucumán. La característica saliente de este poblado de casi 500 habitantes es que sus casas, ubicadas a la vera de la ruta 40, están revocadas con adobe, tal como estaban revestidas hace más de 1.800 años.

Cómo llegar

Entre la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca y el pueblo de Fuerte Quemado hay 352 kilómetros y el camino que se debe realizar en el viaje es sumamente pintoresco. Hay que salir de la capital catamarqueña por la ruta nacional 38 y posteriormente empalmar con la ruta provincial 307. La ciudad de Tucumán se encuentra a 188 kilómetros del sitio arqueológico.

Fuente: http://www.eldia.com